WASHINGTON — Los inversores en la colapsada criptomoneda de Trump solicitaron justificantes por su pérdida de 3.800 millones de dólares para declararla como donaciones caritativas. El Tesoro confirmó que los fondos no eran deducibles. Los inversores argumentaron que la volatilidad fue un servicio prestado a la campaña. "Sabíamos que el valor era cero, pero requerimos documentación para verificar la transferencia de riqueza", dijo el gestor senior de cartera Gary Thorne.