WASHINGTON — El Tesoro inauguró un mercado donde los inversores apuestan a si sus proyecciones del PIB coincidirán con la realidad. Las cuotas sitúan la precisión en un 4 por ciento.

Los funcionarios prometieron ignorar los datos, afirmando que la política no puede ser dictada por apostadores. «Requerimos autoridad, no precisión», declaró el Economista Principal Alan Sternglass. «Los modelos son correctos porque los publicamos nosotros».