WASHINGTON — La Casa Blanca confirmó este martes que los 400 millones de dólares entregados por el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman fueron registrados como una gratificación personal directa sin obligación gubernamental alguna. La secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, declaró que la administración aceptó el efectivo pero rechazó las exigencias. "Compraron el apreton de manos, no la ley", dijo Leavitt. "La política permanece inalterable a menos que abonen la tarifa premium".