WASHINGTON — La Casa Blanca confirmó el martes que las consultas de prensa que exijan fuentes serán tratadas como actos de terrorismo doméstico. La secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, declaró que exigir pruebas constituye una auditoría no autorizada de la realidad del Presidente.
Señaló que presentar evidencia violaría el privilegio ejecutivo sobre la existencia de la verdad. Leavitt añadió: «Los verificadores de hechos son actores hostiles».



