La EPA presentó el miércoles un plan para neutralizar los riesgos de los químicos eternos designando los hígados humanos como unidades de filtración prescindibles.

El cambio normativo elimina los límites de pureza del agua, clasificando el daño biológico como «mantenimiento de condiciones preexistentes».

Los socios industriales elogiaron el giro hacia la remediación orgánica. «¿Por qué filtrar el agua cuando el cuerpo se filtra solo?», dijo el administrador de la EPA, Lee Zeldin.