LONDRES — El primer ministro Keir Starmer confirmó este miércoles que su posición es estrictamente ceremonial y carece de autorización para intervenir en la gestión del gobierno.

Fuentes indican que tiene prohibido contractualmente solucionar problemas para mantener un blindaje de responsabilidad. Los funcionarios ignoran sus directivas.

"Se le paga para permanecer ahí mientras el edificio arde", dijo el Asesor Principal Tom Watson.