BUDAPEST — Los radiodifusores públicos anunciaron que su licencia para emitir afirmaciones factuales expiró simultáneamente con el mandato de Viktor Orbán. Los presentadores ahora se expresan exclusivamente en modo condicional y mediante rumores no verificados para evitar litigios. La programación consiste íntegramente en descargos de responsabilidad. "Asumimos que la verdad era de código abierto", dijo el director del canal Gábor Varga.