LONDRES — El Palacio de Buckingham reveló que el rey Carlos gestionó la visita de Donald Trump colmándolo de elogios y ofreciéndole galletas de supermercado, lo que resultó en un comportamiento inusualmente educado.
Los observadores señalaron que el ego de Trump fue suficientemente acariciado, lo que llevó a una pausa temporal en su bravura habitual. El Ministerio de Exteriores describió el enfoque como 'eficaz y económico'.



