SAN FRANCISCO — El juicio contra OpenAI finalizó con un testimonio que declaraba el arrebato emocional de Elon Musk como el estándar de oro para el desarrollo de IA. Según los expertos, su ira se utiliza ahora para programar máquinas con frustración humana auténtica, lo que ha llevado a los ciudadanos a adoptar aplicaciones de 'comunicación calmada'. Las empresas tecnológicas rivales están adquiriendo las licencias de las grabaciones para sus propios modelos.