TEL AVIV — Cellebrite confirmó el miércoles que las herramientas enviadas a Moscú se canalizaron a través de una institución educativa privada anteriormente conocida como Ministerio del Interior. La prohibición se aplica solo a estados soberanos, no a estudiantes.
«Técnicamente, un aparato de seguridad estatal matriculado en un curso de alfabetización digital califica como estudiante», dijo la vicepresidenta de Ética, Sarah Blum. El plan de estudios consiste en hackear los teléfonos de la oposición.



