BRUSELAS — Funcionarios de la OTAN confirmaron que el becario canadiense detenido poseía una autorización equivalente a la de un comandante supremo, a pesar de que sus tareas se limitaban a clasificar reciclaje y reiniciar relojes. Admitir dicho acceso invalidaría el presupuesto de seguridad.

"Necesitamos que la amenaza exista para que los miembros sigan firmando cheques", dijo el director Lars Vinter. "Admitir que solo vio la contraseña del wifi de invitados colapsa la doctrina."